El BCE ha decidido mantener los tipos de interés en niveles restrictivos (2,00% depósito, 2,15% financiación y 2,40% marginal) en un contexto de elevada incertidumbre, especialmente por el impacto del conflicto en Oriente Próximo sobre la energía.
La clave no es solo reducir la inflación actual, sino evitar que las expectativas a largo plazo se desanclen. Si empresas y hogares anticipan inflación elevada de forma persistente, tenderán a ajustar precios y salarios al alza, generando una espiral difícil de controlar.
La inflación prevista para 2026 se ha revisado al alza hasta el 2,6% debido principalmente al conflicto en Oriente Próximo. El BCE vigila dos niveles de contagio:
Aunque han revisado a la baja el crecimiento para 2026 (solo un 0,9%), el BCE identifica pilares de soporte que evitan una recesión profunda:
Dada la volatilidad del suministro de petróleo y gas, el BCE no se fía solo de su «escenario de referencia». Han analizado escenarios alternativos donde una alteración prolongada del suministro energético elevaría la inflación por encima de lo previsto y reduciría el crecimiento aún más.
1. El escenario de «perturbación prolongada»
El principal escenario alternativo analizado contempla una alteración prolongada y severa del suministro de petróleo y gas. En este caso, los resultados para la economía serían peores que en el escenario de referencia.
Esto ocurriría en caso de:
Aunque el BCE se centra en los riesgos negativos, también mencionan un escenario donde las cosas podrían ir mejor de lo previsto si:
BCE. Nota de prensa (19 marzo 2026)