Se prevé que la presidenta de la Comisión Europea viaje a Australia a finales de febrero de 2026 para intentar sellar el acuerdo de libre comercio entre la UE y Australia, estancado desde octubre de 2023.
El contexto de aranceles de Trump ha acelerado las negociaciones. Después de que el presidente estadounidense impusiera aranceles sobre aliados incluyendo Australia y la UE, ambas partes intensificaron los contactos con renovada motivación para diversificar sus relaciones comerciales.
Las negociaciones ministeriales celebradas en Bruselas el 13-14 de febrero entre el ministro australiano de Comercio y los comisarios europeos de Comercio y Agricultura no alcanzaron un acuerdo de principio.
Por este motivo, la decisión final ha sido elevada al nivel político: Von der Leyen y el primer ministro australiano deberán tomar la decisión final. La elevación de la decisión al nivel de líderes sugiere que el obstáculo restante no un problema técnico de redacción.
Fuentes en Bruselas y Canberra describen el acuerdo como un «supersized deal» que va más allá del comercio tradicional y abarca tres dimensiones:
El acuerdo está prácticamente cerrado excepto por las cuotas de carne vacuna y ovina. Este tema agrícola es el único que impide firmar el acuerdo, pero tiene implicaciones políticas importantes en varios estados miembros de la UE (especialmente Francia e Irlanda).
Australia busca un acceso significativo al mercado europeo, argumentando que necesita cuotas comparables a las que la UE ha otorgado a otros socios comerciales como Brasil o Canadá.