El presupuesto indio para el año fiscal 2026-27 revela una estrategia industrial ambiciosa que representa una apuesta por convertir a la India en una potencia manufacturera global.
El presupuesto indio 2026-27 es un proyecto nacional de transformación industrial estratégicamente ambicioso. De hecho, se parece mucho a la estrategia china de hace 20 años.
Para empresas españolas, existe una ventana de oportunidad de 3 a 5 años para vender tecnología avanzada. Después, India podría ser un competidor en varios sectores. La relación debe ser estratégica, no solo comercial: joint ventures, transferencia tecnológica con retorno, o establecimiento de capacidad productiva local.
Lo más destacable del presupuesto no es un sector específico, sino la coherencia y escala del impulso a la manufactura doméstica. No se trata de iniciativas aisladas, sino de una estrategia sistémica que abarca:
Un análisis de las cifras revisadas de 2025-26 revela un problema estructural significativo: subejecución masiva en programas clave. Las cifras reales son muy inferiores a las presupuestadas, con tasas de ejecución entre el 15% y el 59% en algunos programas críticos.
La subejecución responde a varios factores estructurales:
El gasto público en infraestructura representa el 22,8% del gasto total. Esta es una proporción históricamente alta que refleja la prioridad estratégica de la conectividad física.
Principales partidas
Transporte:
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Desarrollo urbano:
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Esta inversión masiva en conectividad física no es casual: India está construyendo el “hardware” necesario para un país manufacturero competitivo, reduciendo costos logísticos y facilitando la integración de cadenas de valor.
India quiere capital y tecnología extranjera, pero de forma muy selectiva:
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Es la clásica estrategia de “escalera asiática”: atraer capital en sectores donde ya son competitivos, desarrollar manufactura con protección temporal, y eventualmente liberalizar cuando sean competitivos globalmente.
Oportunidades (ventana 2-4 años)
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Riesgos (horizonte 3-7 años)