La Comisión Europea ha publicado la Recomendación 2026/839, que establece directrices para aplicar el principio de «Primero, la eficiencia energética» (PEE).
El principio PEE establece que, antes de invertir en nueva capacidad de producción o distribución de energía, los Estados miembros y a los grandes decisores de inversión deben evaluar si una solución de eficiencia energética puede ser igual de efectiva y más rentable.
El principio se aplica a decisiones de planificación, política e inversión que superen los 100 millones de euros (o 175 millones en infraestructuras de transporte) y que afecten al consumo o suministro de energía. Afecta tanto al sector público como al privado, y a sectores tan diversos como la energía, la construcción, el transporte, el agua, las TIC, la agricultura y las finanzas.
Uno de los elementos más relevantes de esta Recomendación es que obliga a ir más allá del simple ahorro energético a la hora de evaluar una inversión. Los análisis deben incorporar los llamados beneficios añadidos, que son todos aquellos impactos positivos que genera la eficiencia energética más allá de la reducción de la factura energética. Se clasifican en tres categorías:
Esta Recomendación tiene implicaciones prácticas para las empresas:
Recomendación (UE) 2026/839 de la Comisión, de 11 de marzo de 2026, por la que se establecen directrices para el diseño de metodologías de costes y beneficios para la aplicación del principio de primero, la eficiencia energética en virtud del artículo 3, apartado 6, de la Directiva (UE) 2023/1791 del Parlamento Europeo y del Consejo.