La productividad en España avanza con limitaciones

23 de abril de 2026

La economía española mantiene un crecimiento sostenido del empleo, pero la productividad avanza a menor ritmo, evidenciando desequilibrios estructurales que afectan a la competitividad. El último barómetro de Adecco analiza los factores clave que condicionan la eficiencia empresarial.

Evolución de la productividad y competitividad

La economía española muestra una evolución positiva en actividad y ocupación, aunque la productividad medida por PIB por hora trabajada mantiene un crecimiento limitado. En 2026, el índice de productividad alcanza el 58,6%, recuperándose respecto a 2025 y acercándose a niveles de 2022.

A largo plazo, España ha incrementado su productividad un 20,2% desde 1999, superando a Francia e Italia. Sin embargo, la distancia frente a Alemania (24,7%) evidencia margen de mejora en la optimización de recursos.

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Tamaño empresarial y eficiencia operativa

El tamaño de las empresas se consolida como un factor determinante. El incremento del tamaño medio empresarial hasta los 12,3 empleados favorece la inversión tecnológica y la profesionalización de procesos.

Se observa una progresión clara en los niveles de productividad:

  • Las microempresas registran un 47,9%, con alta vulnerabilidad.
  • Las pequeñas alcanzan el 55,2%, en transición organizativa.
  • Las medianas llegan al 60%, consolidando estructuras.
  • Las medianas-grandes logran el máximo rendimiento (62,2%).
  • Las grandes empresas descienden al 59,6%, afectadas por riesgos de burocratización.
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Diferencias sectoriales en productividad

La productividad varía significativamente por sectores. Las actividades con mayor componente tecnológico lideran el rendimiento, destacando IT y audiovisual (65,6%), transportes (63,5%) y distribución (63,4%).

Por el contrario, sectores como químico y salud (55,5%), alimentación (57,3%) y hostelería (57,8%) enfrentan limitaciones estructurales derivadas de su intensidad operativa y estacionalidad.

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Impacto del absentismo en la eficiencia

El absentismo se consolida como uno de los principales factores que afectan a la productividad. La tasa alcanza el 7,3% en 2024, duplicando prácticamente los niveles del año 2000.

Las principales causas se distribuyen entre factores médicos (49,2%) y organizativos, como la insatisfacción laboral y la falta de estímulos, lo que refleja una desconexión entre empresa y empleado.

Además, la rotación laboral aumenta los costes operativos, mientras que la gestión de ausencias sigue siendo mayoritariamente reactiva, penalizando la carga de trabajo interna.

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Retribución, formación y desempeño

Las empresas avanzan en la alineación entre resultados y compensación. El 71,5% ya aplica modelos de retribución variable, extendiéndolos progresivamente a toda la organización.

En paralelo, la formación se consolida como palanca estratégica: el 71% de las compañías desarrolla planes específicos y el 67,6% mide su impacto, registrando mejoras de productividad de entre el 6% y el 10%.

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Flexibilidad y modelos de trabajo

España presenta un nivel de teletrabajo del 14,4%, por debajo de la media europea (24,1%), lo que limita su competitividad en atracción de talento.

No obstante, los datos muestran que la productividad en remoto se mantiene estable en más de la mitad de las empresas, siempre que existan sistemas de medición adecuados.

Ante picos de demanda, predomina el uso de horas extra (43,2%), lo que refleja una falta de planificación estructural frente a alternativas más eficientes.

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