El informe «Technology Trends Outlook 2025» de McKinsey identifica 13 tendencias tecnológicas que marcarán el futuro inmediato, con implicaciones relevantes para la competitividad y sostenibilidad de las industrias.
El análisis de McKinsey se estructura en torno a trece bloques tecnológicos que, en su conjunto, configuran una hoja de ruta para entender hacia dónde se dirige la innovación global. A continuación, se enumeran estas tendencias clave:
Inteligencia artificial agéntica
Inteligencia artificial
Semiconductores de aplicación específica
Conectividad avanzada
Computación en la nube y en el borde
Tecnologías de realidad inmersiva
Confianza digital y ciberseguridad
Tecnologías cuánticas
Futuro de la robótica
Futuro de la movilidad
Futuro de la bioingeniería
Futuro de las tecnologías espaciales
Tecnologías de energía y sostenibilidad
Entre ellas destaca la inteligencia artificial agéntica, que permite delegar tareas complejas en agentes virtuales capaces de actuar y adaptarse como un trabajador digital. Esta tecnología podrá transformar los flujos de trabajo industriales y acelerar la toma de decisiones automatizadas.
La inteligencia artificial más general sigue siendo un motor transversal, al habilitar el desarrollo de soluciones avanzadas de análisis, control de sistemas físicos y descubrimientos científicos. El surgimiento de modelos pequeños y el progreso en la IA multimodal la hacen cada vez más accesible para aplicaciones específicas en distintos sectores.
El desarrollo de semiconductores de aplicación específica, junto con la expansión de la computación en la nube y en el borde (edge computing), permite a las empresas adaptar sus capacidades de cálculo a necesidades concretas, desde la fabricación inteligente hasta la gestión de datos locales. Estas tendencias son fundamentales para mantener la eficiencia y la seguridad en contextos industriales de alta demanda.
La conectividad avanzada, que incluye redes 5G-Advanced y satélites LEO, también tiene un papel clave, al posibilitar soluciones remotas, mantenimiento predictivo e integración de sistemas distribuidos.
Las tecnologías inmersivas (RA/RV) mejoran la capacitación y simulación en entornos industriales, mientras que la ciberseguridad refuerza la confianza digital y protege las infraestructuras críticas. Por su parte, las tecnologías cuánticas abren nuevas posibilidades en simulación avanzada, con aplicaciones en sectores como la química, las ciencias de la vida o la movilidad.
En cuanto a la robótica, se espera una expansión más allá de la manufactura tradicional, con robots colaborativos en servicios y logística. La movilidad ofrece oportunidades industriales en transporte sostenible, mientras que la bioingeniería emerge como un campo clave, con desarrollos en edición genética, terapias avanzadas y nuevos biomateriales que podrían transformar la industria farmacéutica, alimentaria y de materiales.
La exploración espacial y el uso de datos satelitales están optimizando la monitorización ambiental y la planificación industrial, mientras que las tecnologías de energía y sostenibilidad responden a la creciente demanda eléctrica y a los objetivos climáticos. El despliegue de sistemas de baja emisión, el impulso al hidrógeno y los avances en fusión nuclear posicionan la transición energética como un eje estratégico para la industria.