El Congreso mexicano aprobó imponer aranceles de hasta 50% sobre más de 1.400 productos importados desde China y otros países sin acuerdos comerciales con México.
Se espera que la presidenta Claudia Sheinbaum, quien propuso los aranceles en septiembre, promulgue la legislación en los próximos días para que entre en vigor en enero de 2026.
Los nuevos aranceles impactarán una amplia gama de productos, incluyendo:
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La mayoría de los productos enfrentarán aranceles de hasta 35%, mientras que algunos sectores específicos verán aumentos de hasta 50%.
El factor Trump
Aunque Sheinbaum ha negado que los aranceles busquen apaciguar a Washington, analistas coinciden en que la verdadera motivación son las negociaciones con Estados Unidos, el socio comercial más importante de México.
La administración Trump ha acusado repetidamente a México de ser una «puerta trasera» para que productos chinos ingresen al mercado estadounidense bajo los términos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Como respuesta, Washington ha impuesto nuevos aranceles sobre productos mexicanos fabricados con componentes chinos.
La medida llega en un momento crítico: justo antes de la revisión programada del T-MEC el próximo año, y mientras México aún enfrenta aranceles estadounidenses del 50% sobre acero y aluminio, además de amenazas de gravámenes adicionales del 25% relacionados con el fentanilo.
China es el segundo mayor exportador a México después de Estados Unidos. El Ministerio de Comercio chino respondió afirmando que los aumentos arancelarios perjudicarán sustancialmente los intereses comerciales e instó a México a «corregir sus prácticas erróneas de unilateralismo y proteccionismo lo antes posible».
Además de China, los aranceles se aplicarán a decenas de países sin acuerdos de libre comercio con México, incluyendo Corea del Sur, Tailandia, Indonesia e India. Sin embargo, China será con mucho el país más afectado por la medida.
La implementación de estos aranceles en enero será observada de cerca por otros países de la región que enfrentan presiones similares de EE. UU. para reducir su dependencia comercial de China.