La política comercial de EE.UU. bajo Trump excluye a México de aranceles generales, pero mantiene fuertes cargas sobre productos clave. El país busca consolidar su rol como socio estratégico mientras enfrenta presiones económicas.
México fue uno de los únicos países, junto con Canadá, que no fue incluido en el nuevo esquema de aranceles generalizados anunciado por Donald Trump. Sin embargo, los productos que no cumplen con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) siguen sujetos a un arancel del 25%, especialmente en sectores como el automotriz, el acero y el aluminio. Esta medida afectaría al 51,1% de las exportaciones mexicanas a EE.UU. realizadas en 2024.
El T-MEC sigue siendo el único acuerdo de libre comercio con EE.UU. que exime de aranceles a los productos que cumplen con las normas de origen. En el caso del sector automotriz, los productos deben tener entre un 65% y 75% de contenido norteamericano para calificar como originarios y quedar exentos de aranceles. Esto ha llevado a que algunas empresas reconsideren el uso del tratado, pese a sus costos administrativos.
Pese a todo, Trump eliminó las exenciones a México relativas al acero y el aluminio, sujetos a un 25% de arancel. Además, se ha impuesto un arancel del 20,91% a los tomates mexicanos a partir del 14 de julio, bajo acusaciones de competencia desleal.
El Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía mexicana se contraerá un 0,3% en 2025, en contraste con el crecimiento esperado del 1,7% previo a los aranceles. México es el único país del G-20 con una proyección negativa. Ante esto, el gobierno mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum, ha iniciado negociaciones con Washington y se encuentra ultimando detalles de una estrategia denominada «Plan México», que pretende fortalecer las industrias locales y atraer inversión extranjera.
Pese a estas tensiones, el contexto actual presenta oportunidades: México se ha convertido en el principal socio comercial de EE.UU., superando a China. Empresas de logística y transporte están reforzando sus operaciones en el país, viendo en él un punto estratégico en el nuevo orden económico impulsado por las políticas estadounidenses.