La Ley de Movilidad Sostenible obliga a las empresas a racionalizar sus desplazamientos y abre un campo masivo para la industria tecnológica orientada a una gestión de tráfico digitalizada, descarbonizada y eficiente.
A continuación, detallamos los aspectos clave de esta regulación, sus plazos y el impacto tanto para las empresas usuarias como para los fabricantes de tecnología vial.
La ley tiene un impacto transversal, pero establece obligaciones específicas para distintos actores:
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Las empresas afectadas tienen 24 meses desde la entrada en vigor para implantar su plan de movilidad (hasta el 5 de diciembre de 2027).
La Ley de Movilidad Sostenible tiene un alcance nacional, pero permite a las administraciones que la gestión varíe en función de la calidad del aire y el tamaño de las ciudades:
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Es importante destacar que la Ley de Movilidad Sostenible opera como normativa supletoria. Esto significa que si una Comunidad Autónoma o un Ayuntamiento ya tienen normas que afectan a las empresas según cuánto contaminen su entorno o sus vehículos, esas normas locales se aplican prioritariamente sobre la estatal.
Las empresas deben pasar de una gestión pasiva a una planificación activa de los desplazamientos de sus empleados, proveedores y visitantes.
La ley impulsa una profunda digitalización y modernización de la infraestructura vial, lo que genera un nuevo mercado para los fabricantes de equipamientos y sistemas inteligentes:
Ley 9/2025, de 3 de diciembre, de Movilidad Sostenible