El entorno comercial para 2026 se caracterizará por un crecimiento más moderado, con Asia manteniéndose como motor clave. Las empresas deberán aprovechar oportunidades en mercados emergentes, mientras gestionan la debilidad de la demanda europea y la reconfiguración de cadenas de suministro.
La UNCTAD proyecta una desaceleración del crecimiento global del 2,6% en 2025 y 2026, frente al 2,9% de 2024. Esta ralentización refleja la persistente incertidumbre geopolítica, la volatilidad en política comercial y el impacto de los aranceles estadounidenses.
El dinamismo observado a principios de 2025 estuvo impulsado por sectores específicos, particularmente el despliegue acelerado de tecnologías de IA y el adelanto de importaciones (frontloading) por empresas y consumidores anticipándose a la entrada en vigor de medidas arancelarias. Sin embargo, el gasto en inversión general sigue siendo moderado, lo que limita las perspectivas de expansión sostenida.
El comercio mundial de bienes crecerá el 6% en 2025 en términos de valor, impulsado parcialmente por precios más altos, según la UNCTAD. Las proyecciones son más conservadoras cuando se considera el comercio en términos de volumen: la OMC estima el crecimiento del volumen del comercio de bienes en 2,4% para 2025.
Para 2026, la OMC estima un crecimiento del 0,5% para el volumen de comercio de bienes, a medida que se sientan los efectos completos de los aranceles y se disipe el impulso del frontloading.
El comercio relacionado con la IA ha representado aproximadamente el 15,5% del comercio mundial de bienes, especialmente en economías como Estados Unidos. Asia Oriental, África y el comercio Sur-Sur han sido los principales impulsores del comercio mundial en 2025, reforzando la diversificación y resiliencia del sistema comercial global.
Los datos del PMI de noviembre muestran que, a nivel global, la actividad manufacturera continuó creciendo en noviembre, aunque con menor dinamismo. Tanto la producción como los nuevos pedidos se expandieron, pero en menor medida. Países como Tailandia, India, Vietnam y Colombia lideran en cuanto al índice de producción.
Sin embargo, los nuevos pedidos de exportación disminuyeron por octavo mes consecutivo a nivel mundial, evidenciando que la incertidumbre del mercado continúa debilitando los flujos comerciales internacionales.
En la zona euro, el panorama es más preocupante. El PMI manufacturero cayó a 49,6, indicando contracción del sector en su conjunto. Alemania y Francia registraron sus PMI manufactureros más bajos en nueve meses. En Francia, la incertidumbre política estaría posponiendo decisiones de inversión, mientras que en Alemania se observa descontento con la actuación del Gobierno federal.
En la zona euro, los costos de insumos registraron un marcado aumento, el más fuerte desde marzo. En contraste, los precios de venta de productos manufacturados bajaron por sexta vez en los últimos siete meses, reflejando un limitado poder de fijación de precios por parte de los fabricantes ante la debilidad de la demanda.
Las empresas europeas también informan de escasez de materiales en los proveedores y dificultades para comprar artículos de proveedores internacionales.
El precio del cobre se ha disparado en 2025: está más de un 25–30% por encima de hace un año. El movimiento no parece meramente puntual, sino ligado a un déficit estructural entre oferta y demanda