La eurozona muestra signos de recuperación industrial y confianza empresarial, mientras el debilitamiento de la demanda mundial y el proteccionismo afectan al comercio global. Al mismo tiempo, los minerales críticos impulsan los precios no energéticos.
En 2024, los precios de los productos básicos cayeron un 2,3 %, prolongando la tendencia descendente desde 2022, según los últimos datos de la UNCTAD.
A mediados de 2025, las presiones sobre precios y oferta se moderaron. El petróleo cayó por las tensiones comerciales globales, mientras el aluminio, los textiles y el acero inoxidable reportaron escasez, siendo la del aluminio la mayor en dos años y medio.
Sin embargo, al excluir los combustibles, el índice de precios de la UNCTAD alcanzó un récord histórico, impulsado por la alta demanda de materias primas para las transiciones energética y digital.
Minerales críticos como el cobre, litio, níquel y cobalto son esenciales para tecnologías como vehículos eléctricos o IA. Se estima que la demanda de cobre crecerá más de un 40 % hasta 2040, mientras la oferta no logra acompañar el ritmo. La alta concentración de reservas en pocos países, los largos plazos para desarrollar nuevas minas y las tensiones geopolíticas generan preocupación.
Las condiciones del comercio global se deterioraron a mediados del segundo trimestre de 2025. La contracción en las exportaciones manufactureras refleja un contexto de debilitamiento sectorial y de la demanda mundial. Pese a ello, las encuestas del PMI apuntan a una estabilización de la incertidumbre, y los fabricantes muestran un mayor optimismo, especialmente en la eurozona.
La producción industrial repuntó en las cuatro principales economías de la eurozona, destacando Italia y España. Aunque Alemania y Francia siguen en contracción, el optimismo empresarial en la región sugiere resiliencia, incluso ante medidas proteccionistas de EE. UU.
Más allá de la eurozona, la India lideró nuevamente el crecimiento global, mientras México y Canadá registraron las mayores caídas.
Las fábricas estadounidenses experimentaron la mayor acumulación de insumos en 18 años. Los precios subieron al ritmo más rápido desde 2022, en gran parte debido a los aranceles.
Las previsiones de la OCDE apuntan a una desaceleración del crecimiento mundial del 3,3 % en 2024 al 2,9 % en 2025, especialmente en EE. UU., Canadá, México y China. En cambio, se espera que la eurozona registre un ligero repunte económico, del 0,8 % al 1 %. La subida de aranceles podría presionar la inflación, aunque los bajos precios de materias primas mitigarían parcialmente este efecto.
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