La UE y la India han definido los elementos esenciales de un acuerdo comercial ambicioso, cuyo objetivo es facilitar el acceso al mercado, mejorar las condiciones para la inversión europea y consolidar la posición de las empresas europeas en uno de los mercados más dinámicos del mundo.
El futuro Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la UE y la India contempla una reducción sustancial de las barreras arancelarias y no arancelarias, lo que facilitará significativamente la entrada de productos europeos al mercado indio. El acuerdo eliminará progresivamente los aranceles sobre bienes industriales, agroalimentarios y de tecnología avanzada, además de suprimir requisitos técnicos redundantes que hoy encarecen las operaciones. También se prevé la armonización parcial de normas técnicas, el reconocimiento mutuo de certificados, la simplificación de trámites aduaneros y la mejora de los procedimientos logísticos.
Aunque aún no se han publicado los detalles sectoriales ni los porcentajes de reducción arancelaria, la Comisión Europea ha confirmado que se están negociando listas de desgravación que podrán consultarse una vez concluida la fase técnica.
Se prevé un Acuerdo de Protección de Inversiones (IPA) que proporcionará altos estándares de seguridad jurídica para los inversores europeos, incluyendo mecanismos de resolución de disputas y garantías sobre la no discriminación y la libre repatriación de beneficios.
Actualmente, unas 6.000 empresas europeas operan en India. La inversión extranjera directa de la UE en el país se ha duplicado en cinco años. Con este acuerdo, se espera una mejora adicional en las condiciones de establecimiento, contratación y operación de filiales o sucursales, así como una mayor seguridad frente a cambios regulatorios unilaterales.
El acuerdo también tiene como objetivo reforzar la colaboración en sectores clave como los semiconductores, las materias primas críticas, la tecnología digital y la manufactura avanzada.
Se prevé la creación de las llamadas «Blue Valleys», plataformas orientadas a acelerar la participación empresarial en cadenas de valor seleccionadas, mediante incentivos a la inversión, estándares comunes y colaboración empresarial estructurada. Estas iniciativas permitirán a las empresas europeas integrarse en sectores estratégicos del tejido industrial indio, con un enfoque de complementariedad y valor añadido.
En paralelo, el proyecto del Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa, donde la UE participa activamente, apunta a diversificar rutas comerciales mediante una conexión multimodal que incluye transporte ferroviario, marítimo y digital. Esta infraestructura ampliará las posibilidades logísticas para las empresas europeas exportadoras, ofreciendo rutas más estables, seguras y competitivas hacia y desde la India.
La colaboración también incluirá sistemas de alerta temprana en sectores sensibles como el farmacéutico y la alimentación, así como programas conjuntos en tecnologías críticas.
Las negociaciones, que ya han superado 13 rondas, podrían concluir a finales de 2025. De cumplirse el calendario previsto, la firma del acuerdo podría tener lugar a finales de 2025, lo que abriría la puerta a su entrada en vigor a partir de 2026.