La UNCTAD describe un entorno donde los países tienen menos capacidad de responder a shocks económicos, lo que aumenta la volatilidad potencial. Para empresas que dependen de la exportación, esto significa que necesitamos estar preparados para ajustes rápidos.
El entorno que describe el último informe de la UNCTAD no es catastrófico, pero tampoco es fácil. Es uno que va a recompensar estrategia, adaptabilidad, y capacidad de ofrecer valor diferenciado.
El comercio mundial se está reorganizando profundamente. Las empresas están diversificando cadenas de suministro, reubicando producción, y el comercio Sur-Sur está creciendo significativamente. Esto es crucial para vuestros asociados.
Están surgiendo nuevas redes comerciales regionales, con una expansión significativa del comercio entre países en desarrollo. Hay nuevas rutas comerciales que explorar más allá de los mercados tradicionales.
China presenta un perfil mixto. Su crecimiento se desacelera, pero sigue exportando masivamente, diversificando hacia otros mercados asiáticos y Europa, no solo EEUU.
Esto tiene dos implicaciones:
El crecimiento europeo es modesto (1.3% en 2026) y el informe es bastante claro sobre los problemas estructurales que limitan el crecimiento de productividad y el potencial de producción.
Para las empresas españolas, esto es un arma de doble filo:
Lo importante aquí es entender que estos mercados requieren una estrategia de largo plazo y paciencia.
La ventaja es que están diversificando sus socios comerciales, lo que abre oportunidades para exportadores europeos que tradicionalmente no han sido dominantes en esos mercados.
Para equipamiento industrial, maquinaria de procesamiento de alimentos, o equipamiento de infraestructura urbana, hay proyectos de desarrollo en marcha. Pero el financiamiento será un desafío clave, dada la reducción de ayuda oficial al desarrollo y el espacio fiscal limitado.
Basándome en este análisis, destacan varias prioridades estratégicas:
1. Diversificación geográfica activa
No se trata solo de «estar presente» en múltiples mercados, sino de tener estrategias diferenciadas por región:
_
2. Sostenibilidad como diferenciador competitivo, no como cumplimiento
_
3. Digitalización e inteligencia incorporada
Equipamiento que incorpore capacidades digitales (sensores, conectividad, análisis de datos, mantenimiento predictivo) va a tener ventaja competitiva creciente. Los clientes quieren equipamiento que les ayude a optimizar sus propias operaciones, no solo que haga una función mecánica bien.
_
4. Financiación como servicio
Dado que el acceso al crédito es desigual y muchos mercados objetivo enfrentan restricciones fiscales, las empresas que puedan ofrecer soluciones de financiación (leasing, pago por uso, asociaciones con instituciones financieras) van a poder cerrar más ventas. Esto es especialmente relevante para mercados en desarrollo.
_
5. Flexibilidad y resiliencia en cadenas de suministro
La reconfiguración del comercio global significa que las cadenas de suministro van a seguir ajustándose. Las empresas necesitan tener proveedores diversificados, capacidad de reacción rápida, e idealmente cierto grado de producción modular que permita ajustes según disponibilidad de componentes.
_
6. Construcción de capacidades en mercados emergentes
En mercados donde la mano de obra cualificada es limitada, ofrecer formación, soporte técnico robusto, y servicios de mantenimiento puede ser tan importante como el equipamiento en sí. Esto también ayuda a construir relaciones de largo plazo y barreras de salida para los clientes.
_
7. Colaboración y consorcios
Dada la complejidad del entorno, tiene sentido que empresas exploren colaboraciones para entrar en mercados nuevos, compartir costes de desarrollo de nuevas capacidades (especialmente digitales), o presentar ofertas conjuntas más completas a clientes grandes.