Vietnam reforma su Ley del Impuesto de Sociedades con impacto directo en empresas extranjeras. La nueva normativa, que entra en vigor el 1 de octubre de 2025, introduce criterios fiscales más exigentes para empresas extranjeras y redefine los incentivos para nuevos proyectos de inversión.
Las empresas extranjeras que generen ingresos en Vietnam sin tener un establecimiento permanente deberán tributar en función de un porcentaje sobre su facturación local. Esta fórmula se aplicará también a transmisiones directas o indirectas de participaciones en empresas vietnamitas. Según un decreto en fase de borrador, el tipo aplicable a transferencias de capital realizadas por propietarios sin funciones directivas en Vietnam será del 2%.
La nueva Ley del Impuesto sobre la Renta de Sociedades (CIT, por sus siglas en inglés) introduce un sistema de tipos diferenciados en función de los ingresos anuales:
15% para microempresas (≤ VND 3.000 millones)
17% para pequeñas empresas (entre VND 3.000 y VND 50.000 millones)
20% como tipo estándar
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Las actividades en sectores estratégicos como petróleo, gas o minerales raros mantienen tipos del 25% al 50%.
Los gastos deducibles se amplían a áreas como I+D, digitalización y sostenibilidad, incluyendo reducciones de emisiones y contribuciones a infraestructuras públicas. En contrapartida, no se podrán deducir gastos que vulneren normativas sectoriales, intereses por encima del 20% anual en préstamos no bancarios o costes de contratos BOT, BT o BTO no conformes con la regulación vigente.
Los gastos deben estar documentados mediante medios de pago no monetarios cuando superen los VND 5 millones.
Los parques industriales dejan de considerarse ubicaciones preferentes, salvo que estén en zonas socioeconómicas desfavorecidas. Los nuevos proyectos o ampliaciones en estas zonas ya no disfrutarán de exenciones o reducciones fiscales automáticas.
Además, se elevan los requisitos para proyectos de gran inversión: el umbral mínimo de capital se incrementa de VND 6.000 a VND 12.000 millones, y deben cumplir criterios tecnológicos específicos.
Los ingresos generados por ampliaciones de proyectos en sectores o ubicaciones preferentes seguirán gozando del mismo régimen fiscal que el proyecto original. Si este ya ha agotado su periodo de incentivo, la ampliación podrá beneficiarse de exenciones o reducciones fiscales, pero no de tipos impositivos reducidos.
También se prevé una exención de dos años para micro y pequeñas empresas derivadas de la conversión de negocios individuales, aplicable desde el primer ejercicio con beneficios imponibles.
La ley exime del CIT a los ingresos derivados de:
Actividades de innovación y transformación digital (hasta tres años)
Créditos de carbono y bonos verdes
Fondos públicos destinados a I+D, innovación y sostenibilidad