Por Boris Mochnác, delegado de amec en República Checa

República Checa, un mercado estratégico en Europa Central

18 de noviembre de 2025

La República Checa ha emergido en las últimas dos décadas como una de las economías estables y competitivas de Europa Central. En cuanto al nivel de ingresos, la República Checa presenta un PIB per cápita cercano al 80–85 % del promedio de la Unión Europea, lo que refleja un nivel de vida alto y una economía desarrollada dentro de Europa Central. Su entorno productivo, altamente integrado en el comercio europeo, y su estructura industrial avanzada convierten a la República Checa en un destino atractivo y estratégico para los exportadores e inversores.


La estructura económica checa destaca por un fuerte peso del sector industrial, muy por encima de la media de la Unión Europea (un 30% del PIB). La automoción, la ingeniería mecánica, la metalurgia, la química y la electrónica desempeñan un papel central en su PIB, creando una demanda constante de maquinaria, componentes, tecnología y servicios avanzados. Para los exportadores españoles vinculados a la industria, se trata de un entorno especialmente favorable.


La posición geográfica de la República Checa constituye una de sus mayores ventajas competitivas. Situada entre Alemania, Austria, Polonia y Eslovaquia, funciona como un hub logístico natural para el comercio intraeuropeo. Desde el país se accede en pocas horas a los principales polos industriales de Europa Central, lo que facilita la distribución, reduce los costes logísticos y mejora los tiempos de entrega.
El país se caracteriza por una mano de obra muy cualificada y con sólida formación técnica. La República Checa presenta desde hace años una de las tasas de desempleo más bajas de toda la Unión Europea. Para los exportadores españoles, esto puede representar tanto un reto – en caso de implantación productiva – como una oportunidad, ya que muchas empresas checas buscan automatizar procesos, modernizar equipos y adquirir maquinaria que compense la escasez de mano de obra.


La República Checa es una de las economías más abiertas de la Unión Europea, sus exportaciones representan el 80% de su PIB. Esta apertura se traduce en una gran receptividad a nuevos proveedores internacionales, soluciones tecnológicas innovadoras y productos de alto valor añadido. El principal socio comercial de la República Checa es Alemania, con una relación económica estrechamente integrada. La mayoría de los sectores industriales checos, especialmente automoción, maquinaria y componentes, dependen de las cadenas de suministro alemanas. Esto supone actualmente un problema, teniendo en cuenta el estancamiento de la economía alemana.


La modernización industrial sigue siendo una prioridad clave para las empresas checas. Existe una demanda sostenida de maquinaria, automatización, tecnología de Industria 4.0, software industrial, soluciones energéticas, equipamiento medioambiental etc. Importantes inversiones van dirigidas a la descarbonización y digitalización de la industria. En relación a la situación geopolítica en la región están dirigidas muchas inversiones al sector de defensa.


En un escenario global marcado por incertidumbres y la necesidad de diversificar riesgos, la República Checa se presenta como un destino estratégico para las empresas españolas. Su economía abierta, su fuerte base industrial, su ubicación privilegiada, su integración en las cadenas europeas y su creciente necesidad de modernización convierten al país en un mercado con interesantes oportunidades.

Boris Mochnác, delegado de amec en República Checa