Por Oscar Calvo, Director general de JCV Shipping & Solutions

Previsión del Transporte Marítimo en 2025: entre la inestabilidad y la adaptación

21 de mayo de 2025

El transporte marítimo global encara 2025 con un panorama complejo, marcado por una alta volatilidad, tensiones geopolíticas, nuevas configuraciones entre las grandes navieras y una presión creciente para adaptarse a nuevas realidades comerciales y medioambientales. Este artículo analiza las principales claves del sector marítimo internacional para este año.

 

Un comercio internacional aún convulso

El año arranca con una notable inestabilidad en las principales rutas marítimas. A pesar de la tregua parcial de los hutíes anunciada el 7 de mayo, los buques con bandera o interés israelí siguen en riesgo, lo que justifica que muchas navieras mantengan los desvíos por el Cabo de Buena Esperanza, alejándose del Canal de Suez.

Además, los blank sailings (cancelaciones de itinerarios) han alcanzado niveles no vistos desde la pandemia: más del 10% de los viajes Asia–EE.UU. han sido anulados en el primer cuatrimestre de 2025. Esta reducción de capacidad tiene un impacto directo en la planificación logística de los exportadores e importadores.

 

Fletes en movimiento: subidas puntuales y caídas pronunciadas

El mercado de fletes sigue sin una tendencia clara. Mientras las tarifas spot desde el Lejano Oriente hacia Europa han subido un 4% en abril, las rutas hacia EE.UU. presentan caídas de más del 30%. A ello se suma una congestión crítica en puertos europeos como Le Havre, Fos-sur-Mer y Róterdam, que operan al 85% de ocupación en contenedores secos y al 100% en reefer, con fuertes recargos por congestión.

El Shanghai Containerized Freight Index (SCFI) mantiene una trayectoria bajista, lo que refleja la sobrecapacidad estructural del sector frente a una demanda que crece apenas un 2-3% anual aunque el reciente cambio de los acuerdos comerciales entre EEUU y China mostrará un repunte de los fletes que veremos si se mantiene o no en el tiempo.

 

China, EE.UU. y el Canal de Panamá: una geopolítica que transforma el mapa

La guerra comercial entre EE.UU. y China ha experimentado una reciente desescalada. Tras una serie de incrementos arancelarios que llevaron las tarifas estadounidenses sobre productos chinos hasta un 145% y las chinas sobre productos estadounidenses hasta un 125%, ambos países acordaron una reducción temporal de estos gravámenes. A partir del 14 de mayo de 2025, EE.UU. redujo sus aranceles al 30%, mientras que China los disminuyó al 10%, en una tregua de 90 días destinada a facilitar nuevas negociaciones comerciales.

A pesar de esta reducción, los aranceles actuales siguen siendo significativamente más altos que los niveles previos al conflicto, lo que continúa afectando las cadenas de suministro globales y la planificación logística de las empresas. La incertidumbre persiste, ya que no se ha alcanzado un acuerdo definitivo, y las tensiones comerciales podrían resurgir si no se logran avances sustanciales en las negociaciones.

En paralelo, la venta del 90% de la participación de Hutchison Ports en las terminales de Balboa y Cristóbal en Panamá a un consorcio liderado por BlackRock y Terminal Investment Limited (TiL), vinculada a MSC, refleja el interés de EE.UU. por recuperar influencia en infraestructuras estratégicas del comercio global, desplazando a operadores chinos.

 

Reconfiguración de alianzas navieras

El mapa de las grandes alianzas marítimas ha cambiado. Desde febrero de 2025, el sector opera bajo nuevas estructuras:

  • Gemini Cooperation (Maersk + Hapag-Lloyd): 34,5% de cuota de mercado global, alto nivel de puntualidad y foco en fiabilidad operativa.
  • MSC: opera de forma independiente con una red robusta y acuerdos puntuales de intercambio de espacios. Ostenta el 20% de cuota.
  • Ocean Alliance: 28,5%, con fuerte presencia en Asia-Europa y Asia-Norteamérica.
  • Premier Alliance: 11,5%, orientada a rutas estratégicas y fortalecimiento de conectividad.

Estas alianzas ofrecen diferentes ventajas según la ruta y el tipo de carga, por lo que los cargadores deberán analizar más que nunca qué servicio se adapta mejor a sus necesidades.

 

¿Qué esperar de los fletes y cómo adaptarse?

Con la recuperación, tarde o temprano, de la ruta por el Canal de Suez, se abre el debate sobre el exceso de capacidad en la oferta y los nuevos suelos de los fletes. ¿Es posible que los fletes no vuelvan a los mínimos históricos? La presión de los costes (nuevos barcos, ETS, digitalización) sugiere que el punto de equilibrio podría situarse más arriba que en ciclos anteriores.

El Valencia Containerized Freight Index (VCFI) también refleja esta dinámica, con una caída del 5,18% mensual en abril. Destaca la bajada en el Mediterráneo Occidental (-13,48%) y Extremo Oriente (-7,26%).

Frente a este entorno incierto, recomendamos:

  • Seguir diferenciando en las ofertas el coste de la mercancia en condiciones ex-works del precio del transporte.
  • Incluir escenarios de desvío en negociación de tender anuales (vía Suez vs. vía Buena Esperanza).
  • Contar con tarifas de diferentes navieras que reflejen la oferta con el escenario actual de alianzas marítimas.
  • Estar atentos a los cuellos de botella terrestres (huelgas, camiones, aduanas).
  • Apostar por la digitalización, flexibilidad y asesoramiento experto.

 

Conclusión

2025 se sigue perfilando como un año de gran volatilidad y reconfiguración para el transporte marítimo. El contexto geopolítico, las nuevas alianzas y las dinámicas de oferta-demanda obligan a todos los actores de la cadena logística a mantenerse informados y flexibles. Solo quienes sean capaces de adaptarse con agilidad, visión y criterio, podrán convertir esta inestabilidad en oportunidad.

Oscar Calvo, Director general de JCV Shipping & Solutions

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